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lunes, 27 de febrero de 2012

Bueno, espero que os guste leer, y si no os gusta, no sigais leyendo. Como algunos saben, estoy escribiendo un libro, y me gustaría que lo leyeseis para ver si os gusta. Poned vuestra opinión con un comentario, un saludo King's Of Lol
Pondré tan solo un capitulo para no aburriros.

(RECUERDO PERDIDO)

CAPITULO I

Me desperté de repente por unas frías y a la vez abundantes gotas de agua caídas desde aquel alto techo. Estaba confuso, no se que hacía allí. No recordaba nada, no sabía lo que ocurría. Lo único que sabía era que tenía un tremendo dolor de cabeza a causa de una herida todavía sangrante. Parecía que me la  apretaban con intención de no soltar jamás.
Entonces por fin conseguí levantarme de aquella cama dura y sucia, con sangre seca.
Tan solo tenía una tenue luz que entraba por lo que quedaba de una pared de cemento y ladrillo. No había nada, ni nadie. Entonces decidí ir en su dirección, por pequeña que fuese esa luz, supuse que allí estaría la salida. Mientras me acercaba la luz se hacía cada vez más grande y clara. De repente tropecé y caí sobre ese frío y duro suelo.
-¡Maldita sea!- Grité con todas mis fuerzas. Me había rasgado la rodilla con un cristal, tenía más de la mitad del cristal dentro. Desgraciadamente estaba lleno de polvo, en ese momento no pensé en eso. Tan solo pensé en sacar ese cristal que tenía dentro de la rodilla. Poco a poco me lo quitaba de la sangrante herida. Intenté no gritar pero aún con todos mis esfuerzos solté un corto grito, pero esta vez hice mucho menos ruido. Miré con que había tropezado y vi que era una bolsa de color negro con la marca Adidas. Entonces decidí mirar en su interior, dentro había un móvil, una libreta con un bolígrafo y… En ese momento me sobresalté y casi caí. En el interior de la bolsa había una pistola y dos cargadores. Me acerqué, era un M1911 lo peor fue ver que la bolsa estaba en parte llena de sangre. No sabía que hacer, estaba solo, tenía miedo, entonces por un impulso cogí la bolsa. Estaba cojeando por culpa de la herida  pero de todas formas conseguí salir de allí. Fuera no había nada, tan solo había un inmenso desierto y algo de hierba. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué hacía allí?
Cogí la bolsa y la abrí poco a poco, la cremallera era de metal, y se quedaba atascada por unos pequeños hilos atrapados por la mitad. Como no podía seguir bajando la cremallera opte por tirar por las dos partes ya separadas. De esta forma conseguí separarlas totalmente. Cogí el móvil con esperanza de que me diera pistas sobre que hacía allí. Era un Nokia 6025 plateado. Primero miré en contactos, justo después de que pulsase el botón salía un mensaje diciendo: (carpeta vacía). Todavía con esperanza mire en fotos y en videos, el mismo resultado. Decidí ir hacia delante, tal vez si seguía la carretera podría llegar a una ciudad. Anduve por la carretera, estaba desgastada y casi cubierta por arena. La bolsa no pesaba tanto, pero paso a paso iba perdiendo velocidad y por desgracia ganaba cansancio. Hasta que al fin pude ver a mucha distancia una casa pequeña. Mientras me acercaba el sol bajaba rápidamente, hasta el punto que había oscurecido totalmente. Al fin llegué a esa casa. Cuando fui a llamar a la puerta alguien salió de repente y me empujo, caí y después me golpeó la cabeza. A la velocidad de la luz dos hombres se lanzaron hacia mí, me inmovilizaron y a continuación me ataron con unas gruesas cuerdas. Rápidamente me cogieron entre los tres y me llevaron hasta el interior de la casa. Por dentro no había nada de luz, las ventanas estaban cubiertas por tablones gruesos y oscuros de madera. Me tiraron bruscamente contra el suelo, era, al igual que la casa, completamente de madera. Después de eso se fueron de la casa. No podía hacer nada, entonces busqué una salida. Allí había tan solo una mesa con una navaja y al lado un par de taburetes, a uno le faltaba una pata. En el centro de la habitación había una alfombra, aparte de eso nada más. Intenté levantarme, pero no pude. Justo después vinieron dos de los hombres, uno de ellos se sentó en el taburete, el otro se quedó de pie, se puso en la puerta vigilándome. El hombre que estaba sentado era robusto, de unos cincuenta años, pelo castaño, se podía percibir a simple vista algunas canas, de todas formas se conservaba bien. El otro era de unos veinte años, delgado, posiblemente el hijo del anterior. El primer hombre comenzó la conversación.
-¿Quién eres?-Dijo el hombre con algo de agresividad.
-No lo se, no recuerdo nada.
-¿Cómo? Espera, ¿¡Piensas que me voy a creer que no recuerdas nada!? Dime, ¿Quién te ha mandado hasta nosotros?
-¡Le digo que no se nada! Por favor, desáteme.
-¿Como te has hecho lo de la cabeza?
-No lo recuerdo, me desperté hace unas millas de aquí, en una antigua cabaña.
-¿Hablas del antiguo refugio?
-No lo recuerdo, ya se lo he dicho.
-Laine, ¿te aseguraste de traer a todos?
-¿Recuerdas que teníamos prisa Dalen? No recuerdo si vinieron todos, pasó rápidamente, estaba oscuro, no recuerdo si quedó alguien.
-¡Joder, tendrías que haberte asegurado! Podrían haber matado al chico.
 En ese momento pensé que estaban locos, matarme, ¿a mi? No había hecho nada a nadie, o eso creía.
-Suelta al chico Laine.
-¿Seguro que no recuerda nada?- dijo Dalen más tranquilo.
-Lo siento, pero no,  ¿me puede explicar que está pasando? ¿Dónde estoy?
- Estamos en Colorado, en la frontera con Wyoming. Hace dos años y cuatro meses se inició una guerra de estados. Todo el mundo se volvió loco, pensaban que morirían si no buscaban una “zona segura”. Tú te despertaste en esa zona, pero empezó a no ser tan segura y la asaltaron.
-¿Quiénes la asaltaron?
- Les ofrecíamos un hogar, sin guerra y totalmente resguardado del exterior. Mucha gente se unió a nosotros, pero algunos se negaban. No querían unirse, querían estar allí, pero solos. Mataron a muchos de los nuestros, pero conseguimos escapar. Ocurrió todo de noche, había heridos-  A Dalen se le empezaron a iluminar los ojos.
-Y, ahora ¿cuántos sois?
-No lo sabemos con exactitud, pero somos más de cien.
-¿Cien? Tan sólo he visto a tres, ¿y los demás?
Sin responder a mi pregunta, Dalen levantó la alfombra y dejó al descubierto una trampilla. Después la abrió y pasó Laine.
-Pasa… ¿Te puedo llamar Ignotus? Es desconocido en latín.
-Vale, ya que no recuerdo mi nombre, me tendrás que llamar de alguna forma.
Al entrar, había un pequeño pasillo totalmente oscuro, no había ningún tipo de decoración, tan sólo la escalera por la que bajamos y una puerta de metal. Laine abrió la puerta haciendo un ruido muy agudo. Al entrar se empezaron a oír voces. Por primera vez en aquél día me sentía a salvo.



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